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MADRID, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -
El coronel de Infantería Luis Gómez Armero, acusado de un delito de deslealtad en un juicio que finalizó hoy en el Tribunal Militar Central, afirmó en su derecho a la última palabra que ha sido víctima de una "campaña sistemática e insidiosa" que tenía como objetivo presentarle como una persona "desalmada, cruel y arbitraria". Añadió que no actuó con "inquina" al devolver las solicitudes de baja por enfermedad psicológica del comandante J.A.L., al que denunció por abandono por destino omitiendo que estaba de baja.
Así, Gómez Armero aseguró que con su proceder lo que intentó fue "salvaguardar un bien en cualquier Ejército", que es la "jerarquía y la disciplina", ya que, a su juicio, la vulneración de estos principios supondría la desaparición de esta institución. El fiscal pide un año y medio de prisión para él, y la acusación particular, tres años y un mes. El abogado defensor y la abogada del Estado, la libre absolución del procesado.
Tras los informes finales de las partes y la última palabra del acusado, el tribunal dio por concluido el juicio y lo dejó visto para sentencia. En su alegato final, el acusado dijo que durante todo este procedimiento y, en especial, en los cuatro días que ha durado el juicio, ha tenido un sentimiento de que había una "causa general" contra su persona.
Añadió que en la vista se han vertido "acusaciones gratuitas" relativas a que él supuestamente insultó y degradó al comandante J.A.L. hasta el extremo de que a esta persona le diagnosticaron depresión. El coronel denunció que ha recibido numerosos escritos anónimos de carácter ofensivo en su domicilio y rechazó un "panfleto" contra su persona y que daba publicidad al juicio que acaba de finalizar y del que se imprimieron, según dijo, 3.000 ejemplares.
Antes de la última palabra del acusado, las partes leyeron sus informes finales de conclusiones. Así, el fiscal, que ayer mantuvo su petición de un año y medio de prisión para Gómez Armero, indicó que entre el coronel y el comandante hubo una "vendetta privada" y acusó al primero de instrumentalizar la justicia militar. Agregó que los hechos que sostienen la acusación contra el procesado están "plenamente acreditados".
MALA FE
Por su parte, el abogado del comandante, que ha ejercido la acusación particular resaltó durante su informe la "intencionalidad" y "mala fe" del acusado a la hora de denunciar al comandante por deserción, cuando en realidad sabía que estaba de baja por enfermedad. Así, destacó que en el juicio ha quedado acreditado el trato degradante al que fue sometido J.A.L. por el coronel.
El letrado de la acusación añadió que su cliente sufrió un "acoso psicológico importante", como testificaron los peritos psicólogos en la vista oral. En este sentido, pidió una indemnización de 35.000 euros en concepto de daño moral por las secuelas sufridas (habló de neurosis postraumática).
En el otro bando, el abogado del coronel arremetió contra la acusación, al considerar que ha "descalificado gratuitamente" a su cliente durante la instrucción del caso y durante el juicio. Según dijo, el comandante utilizó la baja por depresión "para andar zascandileando por toda España" (en referencia a las numerosas denuncias que presentó) y añadió que su cliente, al no aceptar las solicitudes de baja presentadas y firmadas por el padre de J.A.L., actuó como "un mando que ejerce el mando".
En este sentido, el abogado defensor defendió la instrucción 169/2001, que regulaba el control de las bajas en el Ejército y que fue en la que se basó Gómez Armero para rechazar las solicitudes del padre del comandante, que decía actuar como representante legal de éste. "Si esta lluvia fina acaba calando, acabará con una institución como el Ejército", dijo el abogado.
Finalmente, la abogada del Estado señaló que no está en ningún caso justificada la cuantía de la indemnización solicitada, de la que el Estado sería responsable civil subsidiario en caso de que el tribunal la declarase. Además, recordó que el comandante J.A.L. sufre trastornos psicodepresivos desde el año 2000, por lo que estimó que su dolencia no se debe a este episodio concreto.
ACUSACIÓN DEL FISCAL
El coronel Luis Gómez Armero está acusado de deslealtad por haber denunciado a un comandante a su cargo por abandono de destino, pese a conocer que dicho oficial estaba de baja justificada por enfermedad. Él fue el primer militar acusado de 'mobbing' o acoso laboral en el Ejército por el mismo comandante afectado por este caso, pero aquella denuncia fue archivada.
Según el informe del fiscal, en julio de 2002 Gómez Armero, entonces jefe del Regimiento de Infantería "Garellano" número 45, de Munguía (Vizcaya), dio parte a los Juzgados de la posible comisión de un delito de abandono de destino por parte de uno de los comandantes de su unidad.
El coronel decía que el comandante había obtenido la baja médica, y que él había fijado su duración en un mes tras recibir informe de un médico especialista. Añadía que el comandante, en contra de las normas, no había pedido la continuidad de la baja o el alta al finalizar el mes, razón por la que denunció los hechos ante el Juzgado por si fuesen constitutivos de un delito de abandono de destino (deserción), que castiga a los militares que se ausenten injustificadamente de su destino por más de tres días.
La Fiscalía subraya que, antes de dar su parte, el coronel sabía que el comandante tenía un padecimiento de naturaleza psíquica, que los informes médicos definían como depresión o trastorno psicopatológico y psicoemocional importante, y que era una enfermedad de "duración imprevisible". Por ello, el especialista que trató al oficial subrayó en junio de 2002 (un mes antes del parte del coronel) que debía permanecer en situación de baja laboral por tiempo indefinido y pasar revisiones periódicas en su consulta.
El escrito fiscal destaca que "a pesar de conocer el contenido de tales dictámenes e informes médicos, el coronel Gómez Armero no los mencionó en los partes que dio, ni aludió, siquiera, a la naturaleza de la enfermedad, ni tampoco que el tiempo de su duración era imprevisible o indefinido".

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