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Mobbing: Práctica ejercida en las relaciones personales, especialmente en el ámbito laboral, consistente en un trato vejatorio y descalificatorio hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente.
El acoso moral y/o psicológico se desarrolla como un elemento propio de las condiciones de trabajo en los países desarrollados y representa una más de las características del neoliberalismo y de la sociedad global, por diferentes motivos: machismo del jefe sobre las empleadas, por la carrera por la obtención rápida del beneficio...
Conozco a una sra. de mediana edad, esposa de un buen amigo, que ha sido objeto recientemente de acoso psicológico y actitudes machistas de su jefe en su puesto de trabajo.
Había leído bastante sobre este tema, pero nunca antes había conocido a alguien que hubiese estado sometido tan claramente a este nuevo fenómeno que se ha dado en conocer -por esa manía que nos ha entrado de denominar las cosas en inglés- como mobbing.
La esposa de mi amigo, gerente de una asociación empresarial, pertenece a esa clase de personas suficientemente preparadas, con estudios universitarios, con experiencia en diferentes áreas de trabajo, en el complejo mundo del asociacionismo empresarial comercial, lo que le permite trabajar con una autonomía casi plena, por la escasa preparación que, en el mundo del asociacionismo empresarial, suelen tener los empresarios. Su capacidad de trabajo, su preparación y su experiencia le han proporcionado éxitos laborales en cuantos proyectos ha preparado, presentado, aprobado y ejecutado, siendo objeto de reportajes periodísticos por los éxitos obtenidos.
No hace mucho tiempo fue contratada por una nueva asociación de comerciantes para ejercer su labor como gerente, por haber concluido el contrato que la unía laboralmente a la otra asociación, que no había podido renovarle su contrato por falta de liquidez. Emprendió su nueva etapa con mucha ilusión, trabajando intensamente para llevar dicha asociación hasta el puesto que ella creía debía tener, y que no ostentaba por problemas con la gerencia anterior.
El Presidente de ésta es un hombre con negocios consolidados en la zona y que accedió a dicha presidencia con carácter provisional por dimisión de la anterior, y que a pesar de los meses transcurridos no ha convocado asamblea general para elegir una nueva directiva, por lo visto, y que aquí relataré, no es la persona más indicada para dirigir el departamento de recursos humanos de su empresa, y, por ende, de la asociación de comerciantes que preside.
En un principio, la esposa de mi amigo había captado una actitud un tanto tosca del Presidente hacia su persona, pero no le dio importancia, suponiendo que era su forma de ser. Las continuas críticas hacia su trabajo, las correcciones a los escritos e inclusive a los proyectos realizados por una profesional con categoría universitaria, por parte de un sr. cuya cultura no sobrepasa el bachillerato, con nula formación técnica para opinar de los proyectos que se permitía corregir, fueron minando, primero, la voluntad de la esposa de mi amigo, pasando posteriormente por un estado en el que pensaba que la torpe era ella, que no era capaz de desarrollar el trabajo para el que había estudiado y ejercido durante muchos años. Los síntomas de que algo no iba bien eran evidentes: en dos meses adelgazó siete kilos.
Pero lo curioso de este caso, y el motivo por el que he estimado de interés suficiente para dedicarle mi tiempo escribiendo este comentario y el de ustedes al leerlo, es que la esposa de mi amigo no era consciente de que estaba siendo sometida a un conjunto de actitudes y comportamientos que rebajaban injustamente su dignidad como mujer, pensando que era ella la culpable. Por lo visto, es una característica típica de los maltratadores: hacer sentir culpable a su víctima. La actitud machista y prepotente de dicho presidente estaba conduciendo a esta señora a una depresión, a una sensación de angustia y de ansiedad omnipresente y cuyo síntoma más evidente era su rápido adelgazamiento.
Cierto día, a consecuencia de la injusta imputación de cierto fallo del presidente a esta sra. -ante varios miembros de la directiva, y a ciertos desplantes y malas contestaciones, en el mismo día y ante las mismas personas, ratificadas por las mismas en conversación posterior- se le encendió la luz y se percató de lo que estaba pasando: estaba siendo objeto de maltrato moral y psíquico en el ámbito laboral; esto es mobbing por parte de este sr., que, con actitudes machistas, pues, por lo visto, quería someter la independencia de la gerente en su trabajo ya que estaba acostumbrado a trabajar con personal no suficientemente preparado que le consultaban casi todo, lo que le otorgaba una importancia que, pensaba, ahora estaba siendo anulada por la nueva gerente que, por suficiencia de conocimientos y experiencia en su profesión, no precisaba de su tutela.
La estaba avasallando, sojuzgando, subyugando... y por lo posteriormente investigado no era la primera, existiendo malestar generalizado en los miembros de dicha asociación por los continuos cambios de gerente, que no suelen durar más de tres meses.
Como consecuencia a su acelerado adelgazamiento acudió a su médico de cabecera, quién, sin duda alguna, le prescribió su padecimiento: depresión y ansiedad, causada por malos tratos en el ámbito laboral. Su recomendación: que presentase demanda por mobbing y cogiese la baja médica para alejarse inmediatamente del maltratador.
En visita a su psicóloga, para consultarle el caso, recibió la recomendación de que no cogiese la baja por depresión, pues, por lo visto y según la psicóloga, los maltratadores esgrimen el argumento a su favor, tratando de justificar su actitud: la sra. no tiene depresión por maltrato en su trabajo, no, si se le llama la atención y corrige su trabajo es porque tiene depresión y no rinde con el nivel de debería.
Ni baja médica ni demanda, la gerente tomó la decisión de comunicarle lo que pasaba a dos miembros de la directiva -mujeres como ella- esperando su comprensión por esta condición, quienes, a pesar de darles la razón por haber ellas sido testigos de dicho comportamiento, lo comunicaron al presidente. Conclusión: despido de la gerente por no superar el período de prueba.
Mi amigo, mi buen amigo, se reserva las actuaciones legales oportunas, después de concluir una investigación acerca de los antecedentes de este despreciable maltratador.
Mi recomendación a todas las señoras que sufran este tipo de acoso, o cualquier otro - moral, psíquico, sexual, etc... sea en el ámbito laboral o cualquier otro- que presenten denuncia, con el fin de apartar de los puestos de mando a los maltratadores.

Fuente:www.teldeactualidad.com
Abril 2006
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